Gasolina y Efectos Negativos
Gasolina con Plomo y Efectos Negativos
Fue a partir de los años 20 que se empezaron a usar compuestos con el fin de aumentar el octanaje a base de plomo y manganeso, sea porque estaba aumentando la petición de combustible para los motores de explosión, sea para mejorar el rendimiento de los mismos. La elección del plomo y del manganeso está a la base de la economicidad de dichos productos que, efectivamente, resultan ser un método económico de incrementar el octanaje.
Un ulterior aumento de esta práctica se realizó a partir de los años 70, por una parte siempre para alcanzar el porcentaje de octanaje necesario a los motores, por la otra para proteger los motores contra el fenómeno conocido como “Recesión del Asiento de las Válvulas de Escape”.
Pero todo este uso de metales “pesados” como plomo, manganeso, cadmio y mercurio no quedó sin efectos, es más, son muchos los efectos negativos que comporta este uso exagerado de dichos materiales nocivos, especialmente para el medio ambiente y para la salud de las personas. Está de hecho que estos metales tienen la propiedad de fijarse en los tejidos y provocan el cáncer. Otros efectos nocivos conciernen el aire que respiramos y comportan el envenenamiento con consecuencias nefastas para el organismo.
Fue siempre hacia los años 70, que detrás de todos estos efectos negativos apenas ilustrados, los gobiernos de los países empezaron una serie de acciones para la salvaguardia del planeta y de sus habitantes. Estas acciones comportaban en primis la creación de algunas Leyes con el fin de reducir el uso de estos aditivos nocivos.
Así pues se empezaron a crear otros tipos de combustibles “más verdes” y motores con materiales más resistentes que no necesitaran de estos aditivos para su correcto funcionamiento, especialmente por lo que concierne a la resistencia de los asientos de las válvulas y el aumento de su resistencia.
Fue entonces que se introdujo el uso de los catalizadores, con el fin de reducir la emisiones de CO2 en la atmósfera. La Unión Europea fijó la retirada total de los combustibles con plomo del mercado a una cierta fecha, en particular España, Italia y Grecia tenían de tiempo hasta el 2002.